Decoración de un salón de belleza

Cómo lograr un ambiente sobrio y elegante en tu salón de belleza

Entrar en un centro de belleza es una invitación al viaje de los sentidos, al confort, a la serenidad y a la relajación absoluta. O al menos debería serlo. Desde luego la decoración es esencial para ayudarte a crear esta experiencia sensorial y seducir a tu clientela, y no sólo tiene que ver con un mobiliario bien escogido, sino con un equilibrio y una armonía de varios elementos: iluminación, color, materiales, etc. Todo ello, puesto al servicio de los 5 sentidos, te permitirá transmitir sobriedad y elegancia.

Vista

El impacto visual, y por ende emocional, es decisivo. Apuesta por una paleta de colores coherente, desde las paredes hasta los muebles, evitando grandes contrastes de estilos y la mezcla de muchos colores. Cuida el orden y la limpieza, y presta especial atención a una buena iluminación para conseguir un equilibrio visual.

Oído

Invitar al cliente a desconectar del bullicio exterior y disfrutar del momento es esencial, y para ello es necesaria una distribución de los espacios bien definida donde el silencio también tenga su lugar.

Gusto

El cliente valora los pequeños detalles y atenciones, así que a la hora de ofrecerle una infusión, un capuchino o algún dulce, cuida especialmente la presentación con objetos bien escogidos.

Olfato

Es el sentido más primitivo, no lo descuides. Puede contribuir a crear tu marca personal ya que siempre se recuerda una fragancia y te conecta directamente con una emoción. Utiliza difusores de aroma, varitas de madera o velas perfumadas, y escoge una fragancia ligera, continua y suave con reminiscencias de madera, especias o florales.

Tacto

Cuida las texturas y los materiales, desde el sofá en la zona de recepción, los sillones de la zona de peluquería hasta las toallas con las que secas el cabello.

Tus Aliados:

1. ESTILO

Tu identidad debe ser tu tarjeta de visita, y tanto si lo tuyo es un estilo vintage como si es minimalista, barroco o industrial, puedes transmitir elegancia y sobriedad siempre que respetes la regla de oro: equilibrio. Por ejemplo, puedes añadir un toque barroco a tu salón con grandes espejos dorados en los puestos de estilista, lámparas colgantes en la zona de recepción y estanterías del mismo estilo en la zona de lavado de cabezas, pero no abuses de esos elementos para no crear un efecto recargado, y mejor combínalos con elementos más contemporáneos y de líneas sencillas.
2. MATERIALES

Siempre acertarás con materiales nobles: la madera y el cemento pulido son ideales para los suelos y además aportan un toque de modernidad y sobriedad. Y si te atreves prueba con el tadelakt marroquí, el efecto es espectacular y combina perfectamente con la madera y el cristal. No olvides introducir también elementos de cuero (sillones) y metal (en los acabados o accesorios), e incluso puedes aportar elementos inesperados que mezclados adecuadamente pueden proporcionar un plus: con el terciopelo, por ejemplo, puedes revestir el mostrador en recepción o instalar una cortina para separar dos espacios.
3. MOBILIARIO

Funcionalidad y diseño son las palabras clave. Privilegia los muebles con líneas sencillas, no importa si son con tonos claros u oscuros pero sí deben ser parecidos para que haya una continuidad con el resto de la decoración. Da preferencia a los espejos grandes, ya que siempre potencian el espacio, e integra de acuerdo con tu estilo cómodas, sillas, estanterías, expositores y mesas auxiliares.
4. ILUMINACIÓN

La luz potencia o apaga cualquier ambiente, así que no dudes en combinar focos empotrables en los techos, para una luz más técnica, con luces colgantes y más tenues, apliques de pared cerca de los puestos de peluquería y lámparas de pie que crean una ambiente agradable y acogedor. Puedes realzar el espacio de venta con la técnica de iluminación de claroscuro por la que el producto adquiere protagonismo pero al mismo tiempo queda integrado de manera sobria en la decoración.
5. COLOR

La sobriedad y la elegancia no están reñidas con el color, pero cuidado, no hay que exagerar y utilizar demasiados tonos. Aléjate de los colores chillones y brillantes, da prevalencia a los claros si tu salón es pequeño y juega con tonos más oscuros si es espacioso. Además, puedes diferenciar las distintas zonas del salón y jugar con los espacios. Para ello utiliza preferiblemente dos o tres colores para las paredes y que combinen con el mobiliario escogido. Por ejemplo, si optas por una paleta base de blancos marfil y marrón crema puedes casarlos con un toque oliva o berenjena y negros.
6. DETALLES QUE MARCAN LA DIFERENCIA

Sal de lo convencional y acertarás: evita decorar las paredes con las fotos habituales de peinados y coloca una impresión fotográfica gigante de un paisaje en blanco y negro o de una pintura abstracta en una pared, que aportará estilo y carácter. Incluso puedes imprimir un texto, un poema o una frase inspiradora. También puedes optar por una pieza de arte, una serie de fotografías e incluso una escultura para potenciar el ambiente.
7. ORDEN Y LIMPIEZA

Parece más que evidente, pero la organización del espacio y su mantenimiento es esencial. Evita el desorden y la congestión de elementos con un buen espacio de almacenamiento para toallas, productos para el cabello, tratamientos para la piel y accesorios. Además de estéticos, todos los elementos decorativos, recepción, mesas auxiliares, butacas, estanterías, etc., deben ser funcionales y fáciles de limpiar.
Cabina de estética

– La cabina de estética debe ser un auténtico oasis de paz, para ello es importante que la cabina esté en una zona bien delimitada y apartada de la peluquería o de las zonas de paso para facilitar al máximo la intimidad y el silencio.

– La iluminación debe ser especialmente suave y tenue. Nada de luces directas y brillantes. Utiliza velas, apliques que den luz indirecta o lámparas para crear un ambiente relajado y acogedor.

– No abuses de elementos étnicos tipo budas, cuadros de budas, caña de bambú, etc… No hace falta! Con elementos más sutiles conseguirás un ambiente cálido y elegante. Apuesta por los tonos tierra, utiliza madera, flores frescas y combínalos con algún elemento de cerámica o piedra. Juega con las transparencias (cristal, tarros de crema, botellitas de aceites esenciales) e introduce el elemento agua: facilita la relajación, la capacidad de fluir y la emoción (por ejemplo con una fuente artificial o con música relajante con sonidos de agua).

 

 

Escrito por Sofía Pascual (Interiorista) para Bulevardeco